Familiares de niños violados por sacerdote en Juncalito demandarán a la Iglesia católica

Santo Domingo, DN.- Familiares de niños violados por el sacerdote Alberto Gil en Juncalito anunciaron este martes que demandarán a la Iglesia Católica por daños y perjuicios, informó  el Observatorio de Derechos Humanos para Grupos Vulnerabilizados (ODHGV), institución que los acompañará legalmente.

“Nuestro observatorio se compromete a apoyar a estas familias en todo este proceso, por lo que en los próximos días estaremos presentando ante los tribunales civiles una demanda en responsabilidad civil y reparación de daños y perjuicios en contra de la iglesia católica, por ser responsable de la vigilancia de los sacerdotes que están en las iglesias”, afirmó Juan Alberto Francisco, coordinador jurídico del ODHGV.

Explicaron que además de la condena de siete años de prisión contra el exsacerdote Alberto Gil por abusar sexualmente de ocho menores en la comunidad de Juncalito, al cura también le fue impuesta una indemnización por daños y perjuicios causado a las víctimas y que ni él ni la iglesia católica han cumplido con esa sentencia.

Reunidos frente a la Procuraduría General de la República, familiares de las víctimas y activistas del observatorio dijeron estar conmemorando un año de la última información recibida desde la procuraduría de Polonia acerca del caso seguido contra el exsacerdote Alberto Gil.

“Desde el Observatorio condenamos la falta de respuestas por parte de las autoridades de Polonia y del ministerio público de República Dominicana, pues estos jóvenes no han recibido la información necesaria sobre el caso que les afectó. Es lamentable que el procurador general de Polonia en visita al país les solicitó a los padres de estos adolescentes la apertura de cuentas bancarias para realizar el depósito de la indemnización objeto de la condena y hasta la fecha nada de eso se ha cumplido”, explicó el coordinador jurídico del ODHGV.

Tanto los familiares como los representantes del Observatorio coinciden en que muchos de estos jóvenes no han podido llevar una vida normal desde aquel acontecimiento que los marcó para toda la vida.

“Condenamos enérgicamente que la iglesia católica continúe encubriendo casos de violaciones y abusos sexuales en sus congregaciones y que prefiera guardar silencio en casos tan horroroso con el solo propósito de no afectar sus intereses. Es preocupante que la iglesia se haya comprometido en darle asistencia psicológica a estas familias y ha pasado tanto tiempo y todavía no consiguen el camino para llegar a ellas”, sostienen.


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