Tuits rebeldes del gobierno de EEUU suponen un riesgo legal

WASHINGTON (AP) — ¿Quiénes son los tuiteros rebeldes del gobierno federal de Estados Unidos, que utilizan cuentas oficiales en medios sociales para trolear al presidente, Donald Trump? ¿Son estos actos una forma de desobediencia civil o se trata de delitos federales?

La campaña en internet comenzó con tuits no autorizados sobre temas como el cambio climático, que chocaban con las políticas y declaraciones de campaña de Trump, y han sido en su mayor parte borrados de las cuentas oficiales. La iniciativa cambió de táctica el jueves, cuando al menos 40 nuevas cuentas “alternativas” para agencias federales aparecieron en la plataforma.

No estaba claro cuántas de esas cuentas no oficiales estaban gestionadas por empleados del gobierno, pero los primeros indicios apuntaban a que al menos varias habían sido creadas por trabajadores federales utilizando sus cuentas de correo electrónico de trabajo. Y eso podría revelar su identidad.

El gobierno indicó que los primeros mensajes eran tuits enviados por usuarios no autorizados -al menos uno era un exempleado- que aún tenían contraseñas de las cuentas oficiales, incluido un caso relacionado con la cuenta del parque nacional Redwoods en California. Expertos legales dijeron que el Departamento de Justicia podría perseguir a esos usuarios según las leyes federales de seguridad informática, aunque por el momento no se ha implicado al FBI.

“Un usuario no autorizado tenía una vieja contraseña en la oficina de San Francisco, se registró y empezó a retuitear cosas inapropiadas que incumplían su normativa”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spider. Por su parte, el Servicio de Parques Nacionales dijo que los tuits publicados esta semana en la cuenta del parque Badlands, en Dakota del Sur, los había escrito un exempleado no autorizado para utilizar la cuenta.

Los trabajadores o extrabajadores que publiquen mensajes no autorizados en cuentas oficiales podrían ser procesados según la ley de Fraude y Abusos Informáticos, que prohíbe que alguien se exceda en el uso autorizado del material informático. “El argumento sería que la autorización para utilizar la cuenta sólo era para empleados, y terminó de forma implícita cuando el trabajador dejó el empleo del gobierno”, explicó Orin Kerr, profesor de derecho en la Universidad George Washington.

Incluso los empleados autorizados a utilizar las cuentas de Twitter podrían afrontar problemas legales si escriben mensajes que no deben, dijo Stewart Baker, abogado de seguridad informática y exfuncionario de la Agencia de Seguridad Nacional y el Departamento de Seguridad Nacional.

“Si alguien dice que no puedes tuitear salvo en estas circunstancias, y tuiteas en otras circunstancias, te estás extralimitando en tu autoridad”, dijo Baker. Algunas cortes federales, señaló, analizarían las medidas de seguridad establecidas y podrían desestimar casos en los que los empleados no las incumplieran claramente.

“No me sorprendería que en este punto se abriera una investigación penal y se emplearan herramientas acordes para investigar eso, incluso si al final decidieran no presentar cargos penales”, añadió.

Un funcionario de seguridad federal, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a comentar el tema de forma pública, dijo no estar al tanto de ninguna petición de que las autoridades federales investigaran los tuits rebeldes.

Los mensajes no autorizados en cuentas oficiales parecían estar desapareciendo conforme el gobierno de Trump recuperaba el control sobre las cuentas. Durante el fin de semana, inmediatamente después de la investidura del presidente, el personal de transición cambió todas las contraseñas de medios sociales para la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés), dijo Jared Blumenfeld, exmiembro de la EPA durante el gobierno de Obama y que dijo hablar de forma habitual con antiguos colegas.

A partir del miércoles empezaron a aparecer decenas de cuentas no oficiales que decían representar a agencias federales, y que se burlaban de Trump utilizando la misma plataforma de medios sociales que el presidente usa a diario. Al menos algunos estaban vinculados con empleados federales, que utilizaron sus cuentas de correo del trabajo revelando de forma involuntaria su implicación.

Los usuarios de Twitter pueden permitir que otras personas los encuentren en la plataforma buscando por su dirección de correo. En otros casos, el servicio avisó a los usuarios que habían compartido su lista de contactos de que algunas cuentas anónimas habían sido creadas por empleados federales cuyas direcciones de email de trabajo estaban en esas listas de contactos.

Un efecto secundario de la disputa fue un aumento de los seguidores de algunas cuentas oficiales.

“Estamos encantados de que nos hayan encontrado”, indicó la cuenta oficial del parque nacional de Biscayne, en Florida. “Por el motivo que sea”.


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