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El impacto de la inflación en la canasta básica y cómo planificar el presupuesto familiar

El presupuesto no es una simple lista de gastos, sino un escudo contra la incertidumbre. Permite anticipar, tomar decisiones conscientes y mantener cierto control, incluso cuando los precios suben. In…

Nicole Paola Rodríguez Peralta • August 29, 2025 6:00 pm
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¿Sientes que cada vez que vas al supermercado el dinero te alcanza para menos? No es tu imaginación: la inflación está afectando directamente el valor de la canasta básica y, con ello, el bolsillo de las familias dominicanas. Lo que antes alcanzaba para llenar el carrito, ahora apenas cubre lo esencial. Este fenómeno no solo golpea el presupuesto, sino que también genera ansiedad e incertidumbre en los hogares que intentan estirar al máximo sus ingresos.

La inflación y la canasta básica en República Dominicana

La canasta básica familiar incluye productos indispensables como arroz, habichuelas, carne, huevos, pan, leche, aceite, café, transporte y servicios básicos. Cada vez que la inflación se incrementa, estos artículos suben de precio, impactando de manera inmediata en el presupuesto.

En los últimos años, la República Dominicana ha vivido episodios de inflación que, aunque moderados en comparación con otros países de la región, han sido suficientes para desestabilizar la economía de las familias, especialmente las de ingresos fijos o dependientes de remesas. Aun cuando el Banco Central implemente medidas para controlar la inflación, las alzas en los precios internacionales de alimentos, petróleo y materias primas terminan repercutiendo en la mesa de los dominicanos.

El efecto silencioso de la inflación en el hogar

La inflación no se percibe siempre de golpe, sino de manera acumulativa. Un aumento de RD$5 en el pan o de RD$10 en el aceite puede parecer insignificante, pero multiplicado por meses y por la cantidad de artículos consumidos, representa una diferencia considerable.

Además, la inflación reduce la capacidad de ahorro, encarece las deudas a largo plazo y afecta directamente a quienes dependen de ingresos variables, como las remesas. Aunque recibir más pesos por un dólar alto puede parecer una ventaja, esos mismos pesos se diluyen rápidamente cuando los precios de la canasta suben.

Estrategias para enfrentar la inflación en la vida diaria

  1. Presupuesto detallado y realista

Elaborar un presupuesto mensual es indispensable. No basta con registrar los gastos fijos como renta o colegio: hay que incluir alimentación, transporte, salud y entretenimiento. Identificar cuánto representa la canasta básica en el total ayuda a ver dónde se pueden hacer ajustes.

  1. Separar necesidades de deseos

En tiempos de inflación, se vuelve fundamental diferenciar lo prioritario de lo prescindible. Reducir compras impulsivas y aplazar gastos no esenciales es una manera de proteger el dinero.

  1. Planificar las compras

Comprar al por mayor productos no perecederos, aprovechar ofertas y comparar precios en diferentes establecimientos son tácticas que ayudan a mitigar los efectos de la inflación.

  1. Diversificar fuentes de ingreso

Cuando los precios suben, tener una sola fuente de ingreso limita la capacidad de respuesta. Pequeños emprendimientos, trabajos freelance o ingresos adicionales pueden ser un alivio para compensar el alza de la canasta.

  1. Ahorrar en instrumentos que protejan del desgaste

Ahorrar en cuentas en dólares o en instrumentos financieros que ofrezcan intereses por encima de la inflación ayuda a preservar el valor del dinero en el tiempo.

El presupuesto familiar como escudo

El presupuesto no es una simple lista de gastos, sino un escudo contra la incertidumbre. Permite anticipar, tomar decisiones conscientes y mantener cierto control, incluso cuando los precios suben. Incluir un “margen de inflación” en el presupuesto —por ejemplo, un 10% adicional sobre el gasto en alimentos— puede evitar sorpresas desagradables.

La inflación es un enemigo silencioso que afecta directamente a la canasta básica y, por ende, a la estabilidad de los hogares dominicanos. Sin embargo, no todo está perdido: con un presupuesto realista, hábitos de consumo inteligentes y una visión de largo plazo, las familias pueden adaptarse, resistir y, sobre todo, planificar mejor. Al final, la clave está en transformar la preocupación por los precios en acciones concretas que aseguren tranquilidad y bienestar en el hogar.