El Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información (ITEFI) del CSIC ha instalado en su azotea una estación con un telescopio de 600 mm de diámetro para realizar experimentos de comunicaciones cuánticas, conocidas como distribución cuántica de claves (QKD), que permiten transmitir información de forma ultrasegura usando leyes de la física cuántica.
El proyecto, liderado por la investigadora Verónica Fernández Mármol, busca recibir y procesar señales enviadas desde satélites, validando nuevas técnicas de comunicación cuántica espacial. La iniciativa está financiada con 10 millones de euros por fondos europeos y del CSIC, y se enmarca en la infraestructura EuroQCI, destinada a proteger información crítica de gobiernos, infraestructuras estratégicas y sistemas de defensa en Europa.
A diferencia de los métodos de cifrado tradicionales, la criptografía cuántica permite detectar cualquier intento de interceptación, ya que altera las propiedades de los fotones transmitidos. Esto la hace especialmente relevante ante el desarrollo de futuros ordenadores cuánticos que podrían vulnerar la seguridad de los sistemas actuales.
La estación cuenta con un domo, un telescopio con 4,2 metros de distancia focal y espejos de cuarzo de alta calidad, así como un sistema de apuntamiento preciso para seguir satélites en movimiento. Además, se integrará un receptor cuántico capaz de detectar las señales enviadas desde el espacio.
Actualmente, se están realizando ensayos en tierra, como la demostración de comunicación cuántica entre el ITEFI y la sede del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a 2 km de distancia. Próximamente, se llevarán a cabo pruebas con satélites experimentales de órbita baja, como las constelaciones SAGA, QUBE y Eagle-1, para validar la distribución cuántica de claves desde el espacio hacia estaciones terrestres.
El funcionamiento consiste en que el satélite envía fotones individuales hacia la estación, que los capta y analiza mediante el receptor cuántico. Posteriormente, se generan claves idénticas en ambos extremos que permiten cifrar información de manera inviolable. Este sistema permitirá comunicaciones ultraseguras no solo entre satélite y estación, sino también entre nodos terrestres distantes a escala continental, usando al satélite como intermediario.