La sal no vence, pero ¿sabes cuándo tirarla?
La presencia de una fecha de consumo preferente en los envases de sal suele generar dudas entre consumidores y profesionales de la cocina. Sin embargo, la evidencia científica confirma que no tiene un…

La presencia de una fecha de consumo preferente en los envases de sal suele generar dudas entre consumidores y profesionales de la cocina. Sin embargo, la evidencia científica confirma que no tiene un vencimiento real.
Diversos estudios y organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Heart Association (AHA), respaldan esta afirmación y explican los motivos detrás de la longevidad de este mineral.
Por qué la sal no se deteriora
El componente principal de la sal es el cloruro de sodio, una sustancia cuya estructura química impide el desarrollo de microorganismos. Esta propiedad la convierte en un producto no perecedero.
Según la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la sal puede conservarse durante años, siempre que no absorba humedad ni olores ajenos, manteniéndose apta para el consumo en todo momento.

Un estudio científico publicado en la revista Food and Nutrition Bulletin demostró que la sal pura no se degrada ni pierde su capacidad de salar, incluso después de largos periodos de almacenamiento.
La investigación analizó la estabilidad del yodo en sal fresca y añeja sometida a distintas condiciones de mercado, concluyendo que el producto mantiene sus propiedades si se protege de la humedad y la exposición directa a la luz.
La SEMI también aclara que los riesgos de deterioro solo aparecen si el producto entra en contacto con humedad o con sustancias que alteren su composición
Otro estudio publicado respalda la afirmación de que la sal pura mantiene una vida útil indefinida. El artículo subraya que este mineral actúa como conservante natural y que su estabilidad química lo protege frente al paso del tiempo.
The New York Times ha recogido opiniones de expertos de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, quienes coinciden en que la fecha de consumo preferente responde a normativas de etiquetado, pero no a un vencimiento real.

Asimismo, la American Heart Association precisa: “La sal debe descartarse únicamente si presenta olores extraños o ha absorbido humedad, lo que podría afectar el sabor de los alimentos”.
La “inmortalidad” de la sal pura no se extiende a los alimentos procesados o preparados que la contienen. Productos como conservas, mantequilla o platos listos para consumir tienen una caducidad determinada por la presencia de otros ingredientes perecederos.
BBC News explica que, aunque la sal actúa como conservante, los demás componentes de estos alimentos pueden deteriorarse, lo que obliga a respetar las fechas de caducidad impresas en sus envases.
Cuándo desechar la sal
La principal señal de que la sal debe descartarse es la presencia de olores inusuales, consecuencia de la absorción de aromas del entorno cuando el envase permanece abierto.
Según la American Heart Association (AHA), esta alteración puede transferirse a los alimentos y modificar su sabor, sin implicar un riesgo sanitario pero sí una pérdida de calidad gastronómica.
Además, la exposición prolongada a la humedad puede endurecer la sal o formar costras, lo que no afecta su seguridad pero sí dificulta su uso como condimento.

Diversas fuentes sanitarias y científicas coinciden en que la sal pura, almacenada en un lugar seco y cerrado, mantiene su estabilidad química y no vence. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Heart Association (AHA) señalan que solo la sal yodada o con aditivos requiere atención a la fecha de consumo preferente, ya que estos compuestos sí pueden degradarse.
El artículo de la Sociedad Española de Medicina Interna y reportes de medios internacionales coinciden en que los únicos riesgos surgen si la sal absorbe humedad o aromas del ambiente, lo que afecta su textura o sabor, pero no su seguridad.









