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¿Café o té con leche? Lo que dice la ciencia sobre la mejor bebida para empezar el día

El té, en cambio, aporta menos cafeína, pero contiene L-teanina, un aminoácido que favorece la concentración sostenida y una sensación de calma mental. Esta combinación explica por qué muchas personas…

Redacción Telenoticias • March 2, 2026 5:05 pm
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Para muchas personas, el día no comienza sin una taza de café. Otras, en cambio, prefieren el té o el té con leche por considerarlo más suave y equilibrado. Pero más allá de las preferencias, la ciencia analizó qué efectos tiene cada bebida en el organismo y qué beneficios reales puede aportar.

La respuesta no es elegir uno como “mejor” de forma absoluta. Tanto el café como el té contienen compuestos bioactivos y antioxidantes que influyen en la energía, la concentración y el metabolismo. La diferencia está en cómo actúan y en qué contexto pueden resultar más convenientes.

Energía y concentración: efectos en el cerebro

El café contiene mayor cantidad de cafeína que el té, lo que genera un aumento más rápido del estado de alerta, la atención y el rendimiento mental. Según información de la Harvard University, el consumo moderado de café se asocia además con menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos trastornos neurológicos, gracias a sus antioxidantes y compuestos antiinflamatorios.

El té, en cambio, aporta menos cafeína, pero contiene L-teanina, un aminoácido que favorece la concentración sostenida y una sensación de calma mental. Esta combinación explica por qué muchas personas experimentan una energía más estable y menos nerviosismo que con el café.

En síntesis:

  • El café produce un estímulo más rápido e intenso.

  • El té genera un efecto más gradual y prolongado.

  • La combinación de cafeína y L-teanina en el té puede mejorar la atención con menor excitación.

Digestión y saciedad: diferencias clave

El café estimula la secreción gástrica y la motilidad intestinal. Esto puede ser beneficioso para algunas personas, pero incómodo para quienes padecen gastritis o reflujo.

El té con leche suele resultar más suave para el sistema digestivo, especialmente si se consume junto con alimentos. Además, la leche aporta proteínas, calcio y grasas que aumentan la sensación de saciedad.

Sin embargo, estudios publicados en European Journal of Clinical Nutrition sugieren que las proteínas lácteas podrían reducir parcialmente la absorción de algunos antioxidantes del té, aunque el impacto real en la salud general todavía es materia de debate.

Puntos a tener en cuenta:

  • El café puede ser irritante en personas sensibles.

  • El té con leche suele ser más tolerable para el estómago.

  • La leche aporta nutrientes, pero podría disminuir parte de los antioxidantes del té.

Entonces, ¿cuál conviene más?

No existe una bebida universalmente superior. La elección depende del metabolismo, la tolerancia a la cafeína y los objetivos personales. Los especialistas coinciden en que lo fundamental es el consumo moderado y evitar el exceso de azúcar.

En términos generales:

  • El café puede ser ideal si se necesita energía rápida y mayor rendimiento cognitivo.

  • El té con leche puede ser preferible para quienes buscan una estimulación más suave y sostenida.

  • Ambas opciones pueden formar parte de una alimentación equilibrada.

En definitiva, más que elegir entre café o té con leche, la clave está en escuchar al cuerpo y optar por la bebida que mejor se adapte a cada rutina.