Benita Soto, a punto de perder una pierna por no tener recursos para pagar un Doppler
“Las manos ya no me dan para muchas cosas, porque tengo las articulaciones deterioradas. Soy diabética, soy hipertensa… me mandaron a hacerme un Doppler en las piernas para saber qué es lo que me pued…
La vida de Benita Soto, una mujer de 68 años, ha dado un giro dramático debido a graves problemas de salud y limitaciones económicas que hoy la coloca en una situación de alta vulnerabilidad. Peluquera de profesión, con más de cuatro décadas de trabajo en salones de belleza, enfrenta actualmente la posibilidad de perder una pierna, mientras lucha por conseguir los recursos necesarios para realizar estudios médicos indispensables.
Soto padece erisipela, además de complicaciones en las manos que han deteriorado sus articulaciones, lo que le impide continuar con normalidad su oficio. A esto se sus enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, que agravan su estado de salud.
“Las manos ya no me dan para muchas cosas, porque tengo las articulaciones deterioradas. Soy diabética, soy hipertensa… me mandaron a hacerme un Doppler en las piernas para saber qué es lo que me pueden hacer, pero ese estudio cuesta nueve mil pesos y yo no puedo pagarlo”, expresó.
La situación médica no solo pone en riesgo su movilidad, sino también su capacidad de generar ingresos. Durante 42 años, Soto trabajó como peluquera, pero hoy no puede permanecer mucho tiempo de pie ni utilizar sus manos con la misma destreza. Incluso actividades alternativas como la costura se le dificultan, ya que el dolor y la fatiga en sus piernas le impiden mantenerse sentado por largos períodos.
Madre de tres hijos, asegura que no cuenta con apoyo económico de ellos, ya que cada uno ha formado su propio hogar y enfrenta sus propias responsabilidades. Además, señala que no dispone de familiares cercanos que puedan asistirla en este momento crítico.
Su única cobertura médica es un seguro subsidiado, el cual, según explica, no cubre los estudios especializados que necesita ni los tratamientos requeridos. Esto ha limitado aún más sus posibilidades de acceder a una adecuada.
Soto también relató que vivió durante 33 años en Panamá, donde atravesó dificultades económicas y de salud, lo que finalmente la llevó a regresar al país sin estabilidad financiera. Desde entonces, ha intentado acceder a programas de ayuda social, pero asegura que no ha sido beneficiado.
“Esta es una situación muy difícil para mí. No estoy pidiendo por querer aprovecharme, sino porque realmente tengo la necesidad. No puedo sostenerme sola en estas condiciones”, manifestó con evidente preocupación.
Ante este panorama, Benita Soto hace un llamado a la solidaridad de la ciudadanía, así como a las autoridades, para poder costear el estudio Doppler y otros gastos médicos urgentes que podrían marcar la diferencia en su calidad de vida.
Para quienes deseen colaborar, ha facilitado los siguientes datos:
Teléfono / WhatsApp: 849-651-2158
Cuenta de ahorro Banco Popular: 000848557799









