La relación entre la obesidad y el desarrollo de cáncer continúa siendo objeto de investigación científica. Un estudio publicado en la revista Cancer Research señala que el exceso de peso no solo afecta el metabolismo, sino que también provoca cambios estructurales en órganos internos que podrían aumentar el riesgo de tumores.
La investigación, liderada por City of Hope y TGen en Estados Unidos, analizó a 747 adultos con distintos niveles de índice de masa corporal (IMC). Los resultados mostraron que órganos como el hígado, los riñones y el páncreas tienden a aumentar de tamaño en personas con obesidad, lo que implica un mayor número de células susceptibles a mutaciones.
De acuerdo con el estudio, el hígado puede crecer hasta un 12 % por cada aumento de cinco puntos en el IMC, mientras que los riñones y el páncreas lo hacen en un 9 % y 7 %, respectivamente. Este crecimiento se debe principalmente a la hiperplasia (aumento en el número de células) y, en menor medida, a la hipertrofia (aumento del tamaño celular).
Los investigadores explican que este incremento en la cantidad de células eleva la probabilidad de mutaciones durante la división celular, lo que podría favorecer el desarrollo de cáncer. En ese sentido, un órgano que duplica su tamaño podría también duplicar aproximadamente su riesgo de desarrollar tumores.
La doctora Sophie Pénisson indicó que el IMC no siempre refleja con precisión el tamaño real de los órganos, por lo que estos podrían ser un indicador más directo del riesgo oncológico en algunos casos.
Por su parte, Cristian Tomasetti, del Centro para la Prevención, Detección Temprana y Monitoreo del Cáncer de City of Hope, destacó la importancia de la prevención desde edades tempranas, ya que el proceso de desarrollo del cáncer puede tardar décadas.
Los autores del estudio subrayan que mantener un peso saludable a lo largo de la vida es clave para reducir riesgos. Asimismo, futuras investigaciones evaluarán si la pérdida de peso puede revertir el agrandamiento de los órganos y disminuir la probabilidad de cáncer, así como el impacto de tratamientos como los agonistas de GLP-1 en la prevención oncológica.
En conclusión, la evidencia sugiere que la obesidad prolongada incrementa las probabilidades de desarrollar cáncer no solo por factores metabólicos, sino también por cambios físicos en los órganos que aumentan el número de células expuestas a posibles mutaciones.