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El País

¿Minería o estrategia de nación? Un debate impostergable en la República Dominicana

Valerio Jiminián aseguró que el sector minero en la República Dominicana ha evolucionado conforme a las exigencias de los tiempos modernos, al tiempo que propone desplazar la conversación desde los tr…

Redacción Telenoticias • April 7, 2026 4:14 pm
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El director ejecutivo de la Cámara Minera Petrolera de la República Dominicana (CAMIPE), Martín Valerio Jiminián, afirmó que los minerales han pasado de ser simples materias primas a convertirse en activos de seguridad nacional y piezas clave de la transición energética.

Valerio Jiminián aseguró que el sector minero en la República Dominicana ha evolucionado conforme a las exigencias de los tiempos modernos, al tiempo que propone desplazar la conversación desde los tradicionales conflictos por permisos hacia una visión de “calidad de Estado” y relevancia geopolítica.

El director de CAMIPE sostuvo que el país se encuentra en una encrucijada en la que la minería del siglo XXI debe discutirse en clave estratégica y no solo doméstica.

El directivo subraya que la competitividad del sector hoy depende más de la credibilidad regulatoria que de la riqueza del subsuelo, planteando una pregunta fundamental: ¿Tiene el país la madurez institucional para convertir su potencial geológico en un desarrollo verificable?

El peso real de la industria

Para Martín Valerio Jiminián, esta necesidad de madurez institucional es crítica cuando se analiza el peso real de la industria y su impacto en la estabilidad macroeconómica.

Adelantó que las cifras reflejan una concentración de éxito que define el rumbo del sector: afirmó que alrededor del 95 % de los resultados operativos y fiscales de la minería dominicana son generados por Barrick Gold.

Señaló también que esta realidad posiciona a la empresa no solo como un actor comercial, sino como la columna vertebral del sector y el principal referente de los estándares de ejecución que el país busca proyectar al mundo.

El espejo regional y el valor de la oportunidad

Al observar el entorno regional, ejemplos como la reciente propuesta de reforma minera en Venezuela ilustran cómo los recursos minerales siguen siendo objeto de una intensa competencia global.

La lección para la República Dominicana es clara: el riesgo no elimina la oportunidad, pero el éxito queda reservado para aquellas naciones que logran establecer reglas de juego predecibles y una alta capacidad de ejecución.

Como señala Valerio, examinar una reforma únicamente desde el lente de la sospecha o del entusiasmo ciego impide lo más importante: la capacidad de integrar el sector en una visión de nación madura. El desafío actual consiste en superar la polarización y consolidar un marco que proteja la inversión a gran escala mientras se fortalece la fiscalización estatal.

Más allá de los “bandos”: una visión madura

El directivo de CAMIPE rechaza la polarización entre quienes ven la minería como una amenaza tolerable solo bajo presión y quienes la presentan como una solución automática al crecimiento. Según el experto, ninguna de estas visiones es suficiente para los desafíos actuales.

Lo que el país requiere es entender la minería como un ecosistema que se conecta con la infraestructura, la energía, el empleo y la reputación internacional. En este sentido, una reforma minera moderna no debe ser vista como un simple ajuste jurídico, sino como una señal contundente al mercado global:

  • Si el mensaje es de opacidad o lentitud, la oportunidad se reduce.
  • Si el mensaje es de seriedad regulatoria y sostenibilidad exigible, la oportunidad se multiplica.

Hacia una política de Estado

La propuesta final de la Cámara Minera invita a superar el debate reactivo y episódico. La minería pone a prueba no solo la geología, sino también la claridad de la política pública.

“La República Dominicana no debería desperdiciar esta oportunidad por miedo o improvisación. Debe asumirla con seriedad estratégica, convirtiendo la posibilidad en rumbo”, concluye Valerio Jiminián.

Con esta postura, el sector minero busca elevar la calidad de la conversación pública, posicionando la actividad como un estabilizador del presupuesto y un motor de innovación que define, en última instancia, el tipo de país que la República Dominicana aspira a ser en un mundo en transformación.