Hoy se conmemora el natalicio de Camila Henríquez Ureña
Hoy se conmemora el natalicio de Camila Henríquez Ureña, destacada ensayista, educadora y crítica literaria dominicana, nacida el 9 de abril de 1894 en Santo Domingo.

Hoy se conmemora el natalicio de Camila Henríquez Ureña, destacada ensayista, educadora y crítica literaria dominicana, nacida el 9 de abril de 1894 en Santo Domingo.
Hija de los prominentes intelectuales Francisco Henríquez y Carvajal y Salomé Ureña de Henríquez, Camila creció en un entorno marcado por el pensamiento, la educación y la cultura. A los nueve años se trasladó a Cuba junto a su familia, país donde desarrolló gran parte de su vida profesional y en el que adoptó la ciudadanía en 1926.
Su madre, Salomé Ureña, fue una figura clave en la educación femenina en la República Dominicana, impulsando importantes reformas educativas junto a Eugenio María de Hostos y fundando las Escuelas Normales. Aunque falleció cuando Camila era apenas una niña, su legado influyó profundamente en su formación, transmitido también a través de su hermano Pedro Henríquez Ureña.
Camila obtuvo su doctorado en Filosofía, Letras y Educación en la Universidad de La Habana en 1917, y amplió sus estudios en universidades de Estados Unidos como Minnesota y Columbia. Se destacó como catedrática en la Universidad de La Habana y en Vassar College, además de desempeñar importantes roles como editora del Fondo de Cultura Económica de México y asesora técnica del Ministerio de Educación de Cuba.
A lo largo de su trayectoria, desarrolló una intensa labor como crítica literaria, conferencista y defensora del papel de la mujer en la vida intelectual. Sus ensayos fueron publicados en diversas revistas especializadas, y su pensamiento se orientó especialmente hacia la integración de la mujer en la cultura y la educación.
Comprometida con sus ideales, también participó activamente en la vida social e intelectual de Cuba, llegando a presidir la Sociedad Femenina Lyceum y formar parte del Pen Club de Cuba. Su pensamiento liberal y su defensa de la libertad de ideas la llevaron incluso a enfrentar momentos difíciles, como su encarcelamiento en 1935.
Camila Henríquez Ureña falleció el 12 de septiembre de 1973, dejando como legado una obra sólida y un pensamiento adelantado a su tiempo, especialmente en lo relativo a la igualdad y el papel de la mujer en la sociedad.








