Matías O’Farrell, vicepresidente de Asuntos Corporativos para Latinoamérica de Philip Morris, expresó que la regulación y el comercio ilícito continúan siendo grandes retos para las industrias, especialmente para aquellas que desarrollan alternativas orientadas a reducir los daños del consumo de cigarrillos tradicionales.
Desde Washington DC, en el marco de una feria de tecnología e innovación, representantes de la empresa destacaron su apuesta por un futuro sin humo, basado en la inversión y el desarrollo de nuevos productos. Sin embargo, subrayaron que estos avances deben ir acompañados de un trabajo conjunto entre el sector público y el privado para lograr regulaciones efectivas.
O’Farrell explicó que entre las regulaciones más importantes se encuentran: una estructura impositiva diferenciada frente al cigarrillo convencional, la prohibición del acceso a menores de edad y la correcta información al consumidor sobre los distintos productos disponibles.
En cuanto a las alternativas, detalló tres categorías principales: productos de tabaco calentado, cigarrillos electrónicos y bolsitas de nicotina. Cada uno presenta características distintas en su consumo, pero todos buscan ofrecer opciones potencialmente menos riesgosas que el cigarrillo tradicional.
Asimismo, enfatizó la importancia de prevenir el acceso de menores mediante programas como Youth Access Prevention (YAP), así como la necesidad de regulaciones claras y aplicables.
Sobre el comercio ilícito, advierta que factores como altos impuestos y regulaciones excesivamente restrictivas pueden incentivar el contrabando, dificultando el control del mercado. En ese sentido, insistió en que el comercio ilegal debe enfrentarse desde sus inicios, ya que, una vez que se expande, resulta muy difícil de erradicar.
Finalmente, el ejecutivo reiteró que el equilibrio entre regulación, innovación y educación al consumidor será clave para el desarrollo sostenible de estas alternativas en la región.