Angustia de venezolanos se agrava en tercer día de masivo apagón
Sin luz, agua, incomunicados; los venezolanos cumplen este domingo tres días de un apagón sin precedentes que amenaza con prolongarse, aumentando las angustias que padecen por la severa crisis polític…
Sin luz, agua, incomunicados; los venezolanos cumplen este domingo tres días de un apagón sin precedentes que amenaza con prolongarse, aumentando las angustias que padecen por la severa crisis política y económica que golpea al país petrolero.
La suspensión masiva del servicio eléctrico, la peor registrada en el país de 30 millones de habitantes, comenzó el jueves a las 04:53 pm locales (20H53 GMT), tomando ribetes dramáticos.
Los hospitales que tienen plantas generadoras las usan sólo para emergencias. El país está prácticamente paralizado con negocios cerrados y poco transporte, sin actividades laborales ni escolares. Entre la población, la preocupación aumenta porque la comida empieza a dañarse y el agua escasea.
La crisis energética se convirtió en el nuevo pulso por el poder entre el presidente Nicolás Maduro y el líder opositor Juan Guaidó, jefe parlamentario reconocido por más de 50 países como “presidente interino” de Venezuela.
Maduro denunció “ataques electromagnéticos” al “cerebro” de la hidroeléctrica del Guri, ubicada en el estado Bolívar, la mayor de Venezuela y la segunda de América Latina, después de Itaipú (Brasil-Paraguay).
Guaidó y expertos responsabilizan al gobierno por falta de inversiones y mantenimiento, y por corrupción, ante recurrentes interrupciones del servicio eléctrico, principalmente en el interior del país, pero las autoridades denuncian constantes actos de “sabotaje”.
La descomunal falla eléctrica viene a castigar aún más a una población que sufre por la escasez de medicinas y alimentos, y la hiperinflación.
Muchos supermercados están cerrados porque no disponen de plantas generadoras. Nadie puede retirar dinero de los cajeros ni usar ningún tipo de tarjetas, en un país donde las transacciones electrónicas son vitales incluso para operaciones pequeñas porque no hay dinero en efectivo.
En un país con un éxodo de 2,7 millones de venezolanos desde 2015 según la ONU, la incomunicación es angustiante. Intentando captar señal de sus teléfonos móviles, muchos autos se estacionan al borde de la autopista Francisco Fajardo, la principal de Caracas, donde hay repetidores cerca.
En Caracas y su periferia, donde viven seis millones de personas, seguía suspendido el Metro, lo que obliga a la gente a largas caminatas. Largas filas de autos se forman en algunas pocas estaciones de servicio que funcionan, ante el temor de que pronto falte la gasolina.
Ante la prolongación de la crisis, el presidente Maduro anunció la distribución de alimentos subsidiados en barrios populares, agua y asistencia a hospitales.









