Brote de meningitis en Reino Unido dispara demanda de vacunas y agota farmacias
Como medida preventiva, las autoridades han administrado más de 2.500 dosis de antibióticos a estudiantes, contactos cercanos y asistentes al club entre el 5 y el 7 de marzo.

El brote de meningitis B en Canterbury, sureste de Inglaterra, ha generado alarma en la sociedad británica, luego de que se reportaran dos muertos y al menos una veintena de contagios. La discoteca Chemistry, frecuentada por estudiantes de la cercana Universidad de Kent, se considera el punto de origen del brote.
La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) confirmó un brote “explosivo” en la región de Kent, con 15 casos confirmados por laboratorio y 12 bajo investigación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado la necesidad de un tratamiento temprano para esta infección bacteriana grave, que inflama las membranas protectoras del cerebro y la médula espinal y puede ser letal si no se trata a tiempo.
Como medida preventiva, las autoridades han administrado más de 2.500 dosis de antibióticos a estudiantes, contactos cercanos y asistentes al club entre el 5 y el 7 de marzo.
El aumento de la preocupación ciudadana ha provocado un desabastecimiento de la vacuna contra la meningitis B en farmacias privadas. Según la Asociación Nacional de Farmacias británica (NPA), el 87 % de los establecimientos reportó un incremento significativo en la demanda, superando ampliamente la oferta disponible. La vacuna tiene un costo aproximado de 110 libras por dosis (127,35 euros), y se requieren entre dos y tres inyecciones para completar el ciclo.
Cadenas farmacéuticas como Boots y Superdrug han habilitado listas de espera ante la “escasez nacional” de la vacuna. Los usuarios han comparado las colas virtuales para reservar citas con las de conciertos de gran demanda. Farmacéuticos en Londres reportan recibir entre 20 y 30 llamadas diarias sobre disponibilidad, sin poder atenderlas por falta de stock.
Los expertos recuerdan que la meningitis B se transmite solo por contacto directo, como besos o compartir bebidas, y no es tan contagiosa como la gripe o el COVID-19. Por el momento, los casos se concentran en Canterbury, donde se implementa un programa de vacunación selectivo para hasta 5.000 estudiantes del campus universitario.









