Conoce los beneficios de la vitamina A y las enfermedades que protege
En distintas partes del mundo, la carencia de vitamina A representa una amenaza poco visible pero de alto impacto para la salud pública. La ausencia de este nutriente afecta a millones de personas, so…

En distintas partes del mundo, la carencia de vitamina A representa una amenaza poco visible pero de alto impacto para la salud pública. La ausencia de este nutriente afecta a millones de personas, sobre todo a niños menores de cinco años, mujeres embarazadas y comunidades expuestas a la desnutrición.
Según la Mayo Clinic, la American Academy of Ophthalmology y los National Institutes of Health (NIH), la deficiencia de vitamina A puede provocar desde ceguera infantil hasta infecciones graves y complicaciones maternas, lo que la convierte en una preocupación prioritaria entre médicos y organismos internacionales.
Qué enfermedades ayuda a prevenir la vitamina A
La relación entre la vitamina A y la salud visual es una de las más estudiadas por la comunidad médica. La American Academy of Ophthalmology advierte que la falta de este nutriente impide la correcta formación de pigmentos en la retina, lo que conduce a ceguera nocturna.
En etapas avanzadas, la deficiencia puede desencadenar xeroftalmia, una condición que seca la superficie ocular y expone a la córnea a daños que pueden llegar a ser irreversibles. Según el NIH, este problema afecta principalmente a niños, embarazadas y personas con dificultades para absorber nutrientes, sobre todo en regiones donde la desnutrición es frecuente.

La función inmunológica de la vitamina A también resulta fundamental. Mayo Clinic señala que los suplementos se recomiendan en niños con riesgo de deficiencia y en casos de sarampión, debido a que pueden reducir la mortalidad vinculada a esta enfermedad. El NIH indica que la falta de este nutriente incrementa la probabilidad de infecciones respiratorias, como neumonía, y episodios de diarrea.
La American Academy of Ophthalmology advierte que la deficiencia debilita el sistema inmunitario, lo que eleva el riesgo de infecciones y mortalidad infantil, especialmente en zonas con acceso limitado a servicios médicos y alimentos variados.
En el ámbito materno, la vitamina A interviene en la prevención de la anemia y de complicaciones durante el embarazo. El NIH documenta que su insuficiencia dificulta el transporte de oxígeno por los glóbulos rojos, lo que favorece el desarrollo de anemia crónica. En mujeres gestantes, la carencia puede aumentar las probabilidades de complicaciones graves e incluso poner en peligro la vida de la madre.

Las investigaciones sobre la relación entre la vitamina A y la prevención de enfermedades crónicas como el cáncer o la degeneración macular asociada a la edad permanecen abiertas. Mayo Clinic aclara que no existen pruebas concluyentes de que los suplementos reduzcan el riesgo de cáncer, y advierte que dosis elevadas pueden ser perjudiciales, sobre todo en personas fumadoras.
El NIH sostiene que los suplementos combinados de vitamina A, especialmente en forma de betacaroteno junto a otros antioxidantes, podrían contribuir a ralentizar el avance de la degeneración macular, aunque el efecto específico de estos compuestos aún no está completamente definido
Qué alimentos contienen vitamina A
La vitamina A se encuentra de forma natural en numerosos alimentos tanto de origen animal como vegetal. Los productos lácteos, el hígado y el pescado representan fuentes destacadas de retinol, la forma activa de la vitamina. Las verduras de hoja verde, la zanahoria, la calabaza y el boniato aportan betacarotenos, que el organismo transforma en vitamina A cuando los incorpora en la dieta. Las frutas como el mango, el melón y la papaya también contienen cantidades relevantes de este compuesto.

Según la Mayo Clinic y el NIH, una alimentación variada que incluya estos alimentos suele ser suficiente para cubrir las necesidades diarias. Sin embargo, en regiones donde el acceso es limitado, la deficiencia se vuelve un problema de salud pública. El consumo excesivo de vitamina A tampoco está exento de riesgos: superar los 3.000 microgramos diarios en adultos puede provocar toxicidad, daño hepático, alteraciones óseas y malformaciones en el embarazo, según advierte el NIH.
La biodisponibilidad de la vitamina A puede variar según la preparación de los alimentos y el estado nutricional de la persona. Por ejemplo, el betacaroteno de los vegetales se absorbe mejor si se acompaña de grasas saludables y una cocción adecuada. En las dietas veganas o vegetarianas, la atención debe centrarse en asegurar un consumo suficiente de alimentos ricos en carotenoides.
Cómo saber si tengo deficiencia de vitamina A
Detectar una deficiencia de vitamina A requiere atención a síntomas específicos y evaluación profesional. El primer signo suele ser la dificultad para ver en ambientes poco iluminados, conocida como ceguera nocturna. Si la carencia persiste, la sequedad ocular y la xeroftalmia pueden avanzar hasta dañar la córnea de forma irreversible. El NIH añade que otros síntomas incluyen mayor susceptibilidad a infecciones, piel seca y problemas de crecimiento en niños.

Los grupos más expuestos son los niños pequeños, las mujeres embarazadas y quienes presentan enfermedades que dificultan la absorción de nutrientes, como algunas afecciones gastrointestinales. Para confirmar el diagnóstico, los profesionales de la salud recurren a análisis de sangre y evaluaciones clínicas. El tratamiento depende del grado de deficiencia e incluye la administración controlada de suplementos y la mejora de la dieta.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año la deficiencia de vitamina A condiciona el futuro de alrededor de 500.000 niños en el mundo y pone de manifiesto la urgencia de fortalecer las estrategias de prevención y acceso a una alimentación adecuada para los sectores más vulnerables.









