La historia de terror de un hombre que descubrió el cuerpo de una mujer sin vida dentro de una cama de bronceado

Telenoticias

En Austria, un hombre se llevó una macabra sorpresa cuando se disponía a hacer uso de una cama de bronceado. Y es que el cliente encontró a una mujer de 50 años de edad muerta cuyo cuerpo estaba dentro del aparato.

Los hechos ocurrieron esta semana cuando el hombre en cuestión acudió al salón de Deutsch Kaltenbrunn donde tendría una sesión de dos horas.

Entonces cuando se disponía a pasar a uno de los cubículos de bronceado se percató que una de las camas estaba siendo utilizada, aunque no producía ningún ruido. Luego de intentar comunicarse con la persona que estaba dentro de la cama, el cliente decidió abrir la puerta con una moneda.

La mujer entró a su sesión de bronceado a las 2:30 de la tarde, horario local de Austria, y fue encontrada muerta a las 4:45 p.m. Y aunque varios socorristas arribaron al lugar no lograron revivirla.

Posteriormente se le llevó a cabo una autopsia que descartó que se tratara de un intento de asesinato. El cuerpo de la mujer tampoco presentó signos de lesiones. Aunque los resultados del informe de toxicología aún están pendientes.

En tanto, las indagaciones del salón de bronceado no arrojaron defectos en la cama de bronceado. Un portavoz del negocio expresó su más sentido pésame a los familiares de la víctima.

Este tipo de accidentes no son comunes, aunque sí se han presentado situaciones similares. En 2018, señala el New York Post, un hombre de 27 años fue encontrado muerto en el piso de una sala de bronceado dentro de un gimnasio de Nueva Jersey.

Mientras que, aunque las camas de bronceado no suelen representar un riesgo de muerte, sí pueden provocar complicaciones de salud negativas que sí pueden desencadenar la pérdida de la vida. Por ejemplo, una sola sesión de bronceado en interiores puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel hasta en un 67% en algunos casos.

En 2017, un estudio reveló que el tratamiento de cáncer de piel como resultado del uso de camas solares les cuesta a los estadounidenses 343 millones de dólares al año. Asimismo, los informes sobre esa enfermedad ha sugerido que más del 22% de las mujeres blancas que usan el bronceado en interiores muestran signos de adicción.

El bronceado a través de camas solares es producto de un aumento de la melanina estimulada por la radiación solar. La radiación UV es la que más deterioro puede producir en la piel. Y, aunque la tonalidad puede ir disminuyendo, los daños de la radiación son permanentes. Ésta provoca múltiples efectos biológicos: interviene en la síntesis de vitamina D, causa fotoenvejecimiento, inmunosupresión, y está estrechamente relacionada al cáncer de piel. Pero un nuevo estudio releva un escenario aún peor.

La cama solar puede casi duplicar el riesgo de contraer cáncer de piel, y hay un 83% más de probabilidades de contraer la enfermedad en el caso de las mujeres. Estos datos se desprenden de una reciente investigación, que reveló que el riesgo de este tipo de cáncer aumenta, sin importar la edad en la que una persona comienza a utilizar la cama solar, o el período de tiempo al que se somete a este sistema de bronceado.

Para el estudio, publicado en la revista científica JAMA Dermatology, científicos analizaron a 150 mil mujeres noruegas entre los 18 y 64 años de edad en un período de 25 años. Los sujetos completaron cuestionarios acerca de su uso de camas solares y la pigmentación de sus pieles.

En total, 597 fueron diagnosticados con cáncer de piel, lo que permitió a los investigadores calcular que el riesgo de padecer esta enfermedad aumenta con un mayor uso de este sistema de bronceado.

El doctor Simon Lergenmuller, autor de la investigación y epidemiólogo de la Universidad de Oslo, en Noruega, aseguró que “estos resultados apoyan la necesidad de desarrollo de políticas que regulen el bronceado en interiores”.

Su equipo identificó una conexión entre la respuesta a la dosis de bronceado con el carcinoma de células escamosas, el segundo tipo de cáncer de piel más común, que suele desarrollarse a partir de la exposición a rayos UV, que provocan que las células en la piel se reproduzcan más rápido, provocando un tumor.

“El riesgo de carcinoma de células escamosas aumentó con un mayor y acumulativo número de sesiones de bronceado”, escribió Lergenmuller. Esto aplica tanto a mujeres que usaron las camas solares por 10 años o menos, y a las que se sometieron a este sistema por más de 10 años.

Estas mujeres tienen entre un 41 y un 43% más de probabilidades de desarrollar la enfermedad en comparación con las que nunca usaron camas solares en sus vidas. Tanto las mujeres que tenían más o menos de 30 años cuando comenzaron a usarlas tenían un 83% más de riesgo de desarrollar esta enfermedad en el futuro.

Reina del Sur