Por segunda vez: Alfredo Pacheco se planta frente al poder y marca distancia del Ejecutivo
Sin embargo, cinco meses más tarde, el escenario vuelve a repetirse. Pacheco ha expresado nuevamente su desacuerdo con decisiones adoptadas desde el Poder Ejecutivo…

Esta no es la primera ocasión en que Alfredo Pacheco decide hacer un alto en el camino y colocarse de frente, aun cuando el costo político pueda ser alto. Ya en julio de 2025, el presidente de la Cámara de Diputados protagonizó un momento de fuerte tensión interna al reaccionar públicamente a una carta enviada por la Primera Dama y sus hijas, en la que cuestionaban el proyecto del nuevo Código Penal por excluir las tres causales.
En aquel momento, Pacheco expresó su malestar por la forma en que se produjo el reclamo, recordando el esfuerzo político realizado para que el hoy presidente llegara al Palacio Nacional. “Nos fajamos muy duro para que ese hombre que está ahí sentado, para orgullo del pueblo dominicano, esté ahí sentado. Merecíamos que nos lo dijeran de otra manera”, afirmó, dejando claro que el mensaje no cayó bien entre los legisladores del PRM que respaldaron la iniciativa en la Cámara Baja. También señaló que, aunque existe un lazo de cercanía con la Primera Dama y el mandatario, los diputados merecían un trato distinto.
Días después, el propio Pacheco bajó el tono del conflicto al revelar que sostuvo un encuentro con el presidente y su familia, asegurando que el tema había quedado superado. “Hasta en las mejores familias hay desacuerdos”, dijo entonces durante una entrevista en el programa El Día, al tiempo que llamó a analizar los hechos en su debido contexto.
Sin embargo, cinco meses más tarde, el escenario vuelve a repetirse. Pacheco ha expresado nuevamente su desacuerdo con decisiones adoptadas desde el Poder Ejecutivo, enviando un mensaje firme y directo al presidente de la República en rechazo a recientes movimientos gubernamentales. Con esta nueva postura, el legislador vuelve a demostrar que no rehúye al conflicto político ni a las consecuencias que podría implicar, incluso si eso pone en riesgo su posición dentro del poder.
El denominador común en ambos episodios es claro: Alfredo Pacheco ha optado, por segunda vez, por fijar una posición pública, marcar distancia y defender su criterio, aun cuando ello signifique tensar las relaciones al más alto nivel del Estado. Un gesto que reafirma su disposición a confrontar, incluso dentro de su propio entorno político, cuando entiende que así lo amerita la coyuntura.










